Hace unos días asistí a un seminario de Alfredo Hoyuelos, atelierista de las escuelas reggianas en Pamplona. Él mismo se considera un amante de la discusión y la confrontación por la propia condición de su trabajo. El atelierista es una figura concebida por Malaguzzi, fundador de las escuelas Reggio Emilia que trabaja junto con los educadores en los mismo espacios y lugares pero con una supuesta formación específicamente no pedagógica y cuya misión es la de observar y ofrecer un punto de vista externo de la actividad de los educadores, quienes en ocasiones pueden perder la perspectiva dado que su único sistema de referencia es su propia acción y su contacto con otros educadores mientras realizan su labor en la mayoría de los centros educativos.
Alfredo Hoyuelos confiesa al inicio de su seminario que su misión es ir cada día al centro y fastidiar a las maestras. Él siempre encuentra la ocasión para comentar: "Sí, pero también podría ser de otro modo..."
Se trata de encontrar otras interpretaciones fuera de nuestra concepción particular. Una visión externa siempre puede ayudar y hacernos ver cosas que no vemos con nuestros propios ojos.
Como detalle añado que Alfredo Hoyuelos se dedica más al ciclo 0-3, pero sus opiniones pueden resultar extensibles apropiadamente interpretados a otros niveles.
Una de las cosas que me llamó la atención -entre otras muchas, pues el seminario me resultó sorprendente y agradablemente revelador-, fue su elección por deshacernos en la insistencia de la importancia que le damos a la representación figurativa de la expresión gráfica infantil. Es decir, que en ocasiones insistimos en que dibujen correctamente o de la forma más detallada cualquier elemento, le pedimos al niño que nos explique lo que es, le buscamos un sentido, le preguntamos ¿es mamá? ¿quién es?, le decimos ¿es el sol? ¿es un árbol, por qué no le pones ramas...? Y todo de la forma más fiel a la realidad posible.
Es verdad que la evolución de la expresión gráfica infantil tiene sus etapas, sus teorías, sus procesos y significados. Y según cómo dibujen, se podrá intuir qué tipo de "instrucción" han recibido, en qué estado evolutivo podrían estar, qué son capaces de hacer...
Todas las mañanas empezamos en el cole con un ratito de actividad libre, para ir entrando en calor de manera relajada. Hoy los niños encontraron unos rotuladores nuevos y ceras nuevas tipo Manley, y directamente todos cogieron hojas y se pusieron a estrenarlos con gran ilusión.
Pensando de modo superficial y sin reflexionar demasiado, un dibujo en un folio puede verse una tarea trivial, intrascendente, rutinaria, poco estimulante... En ocasiones he escuchado comentarios del tipo: "Si lo único que hacen es dibujar..."
Pues bien, os invito a que disfrutéis con nosotros de las obras de arte que hoy hizo el alumnado de la clase. Vedlo con otros ojos, olvidaos de que tienen que reproducir fielmente alguna imagen, observad el uso del color, el descubrimiento que supuso para ellos el significado del color blanco, la sensación de poder darle utilidad y sentido, cómo aprovechan los espacios, cómo distribuyen los distintos elementos, cómo ven y representan ellos lo que tienen en su cabeza, qué sentimientos desprenden, qué sentimientos percibimos, los trazos que utilizan, su direccionalidad, cómo encuentran distintas maneras de usar los rotuladores y las ceras, para qué elementos los utilizan, cómo los mezclan, cuándo recurren a la mancha, a la raya, al punto, a lo más figurativo, a lo más abstracto... Algunos me han gustado especialmente precisamente por el alejamiento de lo estandarizado y haber dando rienda suelta a su yo interior.
He disfrutado como otra niña más viendo la ilusión que ponían en sus obras. Y eso que solo hemos usado un folio, un papel, rotuladores y ceras.
Espero que hayáis disfrutado de este paseo por la mente y las capacidades artísticas de esta clase.
Mostrando entradas con la etiqueta Malaguzzi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Malaguzzi. Mostrar todas las entradas
jueves, 13 de febrero de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
Los 100 lenguajes del niño de Loris Malaguzzi
Hoy mis estupendos compañeros del máster me han dado a conocer este precioso vídeo inspirado en un poema de Loris Malaguzzi, creador de las escuelas Reggio Emilia.
Las voces de estos niños con su "lengua de trapo" que tanto me gusta versionan el poema de Malaguzzi donde nos cuenta que, en realidad, los niños tienen 100 lenguajes y los mayores (la escuela y la cultura) les arrebatamos 99, aunque sea sin querer.
Es una bella forma de dar voz al pensamiento infantil y no olvidarnos de la importancia de tener en cuenta esos otros 99 lenguajes que con el paso del tiempo y la falta de uso, muchos acabamos olvidando.
Utilicemos y demos valor a todas las formas de expresión que nos proponen nuestros pequeños. Tenemos mucho que aprender de ellos. Escuchad con atención el vídeo, es todo un placer.
Las voces de estos niños con su "lengua de trapo" que tanto me gusta versionan el poema de Malaguzzi donde nos cuenta que, en realidad, los niños tienen 100 lenguajes y los mayores (la escuela y la cultura) les arrebatamos 99, aunque sea sin querer.
Es una bella forma de dar voz al pensamiento infantil y no olvidarnos de la importancia de tener en cuenta esos otros 99 lenguajes que con el paso del tiempo y la falta de uso, muchos acabamos olvidando.
Utilicemos y demos valor a todas las formas de expresión que nos proponen nuestros pequeños. Tenemos mucho que aprender de ellos. Escuchad con atención el vídeo, es todo un placer.
El niño
está hecho de cien.
está hecho de cien.
El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.
El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.
La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.
Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.
le separan la cabeza del cuerpo.
Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.
Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.
Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.
Le dicen en suma
que el cien no existe.
que el cien no existe.
Y el niño dice:
En cambio el cien existe.
En cambio el cien existe.
El niño
está hecho de cien.
está hecho de cien.
El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.
El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.
La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.
Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.
le separan la cabeza del cuerpo.
Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.
Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.
Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.
Le dicen en suma
que el cien no existe.
que el cien no existe.
Y el niño dice:
En cambio el cien existe.
En cambio el cien existe.
Loris Malaguzzi
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

